Mi hermano, el rubio, dice que hay mucho machismo-leninismo. Puro totalitarismo contra la mujer. Tiene toda la razón. El caso del fiscal del caso Nevenka es la lamentable punta del iceberg. Otras sociedades están en la Edad Media en el trato a la mujer, pero la nuestra en demasiadas ocasiones no se estira más. Un tipo cuyo trabajo consiste en privar a las personas del bien más preciado, la libertad, cómo puede decir esas cosas en un juicio. Frases como se dejaba tocar el culo igual que las cajeras de Hipercor son tan lamentables que no merecen ni comentario. ¿Estamos ante un hombre dialogante, hijo de una sociedad moderna y abierta? Le cuestionan sus palabras y el fenómeno contesta «mis convicciones no me las mueve ni Dios». Va a la radio, le preguntan otra vez y corre delante de la ola para ir aún más lejos: «De adolescente ya era una putilla». ¿Qué significa eso de putilla? ¿Lo mismo que putillo? Este hombre leyó mal, fatal, el Génesis cuando dice con escasa fortuna que «tu deseo se acomodará al de tu esposo, que gobernará sobre ti». Las mujeres hace tiempo que no están para traer las zapatillas de los hombres, por muy fiscal que sea el machista-leninista de turno.