FISCAL MISÓGINO

OPINIÓN

La Fiscalía General es una diana. Los dardos de la generalidad de los españoles aciertan siempre sobre ella. Porque da motivos más que sobrados para que Jesús Cardenal y la institución que dirige sea el blanco de impotencias, iras y enojos. Por una vez, la Fiscalía ha respondido al sentir general. Tarde, pero con contundencia. Y ha apartado del juicio contra el alcalde de Ponferrada, el repeinado Ismael Álvarez, al Fiscal Jefe de Castilla y León, José Luis García Ancas, aquél que dijo que las empleadas de Hipercor tienen que dejarse tocar el trasero porque «es el pan de sus hijos», y reprochó a Nevenka Fernández haber denunciado el acoso sexual al que fue sometida. Cardenal se ha enterado, al fin, de que los babalanes no sólo no existen, sino que además, en Castilla y León, llegan a ocupar cargos de responsabilidad en la Fiscalía. Porque no puede decirse que García Ancas responda al perfil de un pobre arteroesclerótico múltiple, sino al de un abobado misógino. Resulta difícil soportar el espectáculo de ver a una joven llorosa, destemplada y rota, enfrentarse a un juicio en el que parece que tiene que penar las culpas de ser mujer. Y, además, digna. Pero más repugnante resultaba aguantar a un apologista del machismo que por encima viste la toga. García Ancas, con su actitud, no ha molestado a Nevenka. Ha pateado a la generalidad de este país, con la excepción del popular Martínez Pujalte, que dijo que «tenemos que ser respetuosos con la justicia». Lo que hay es que ser respetuosos con el respeto. Y Nevenka Fernández merece todo el del mundo. Como las empleadas de Hipercor. Y las veneradas señoras madres del soberbio señor diputado y del despreciable señor fiscal misógino. En algo estamos de acuerdo con García Ancas. Cuando aseguró que «hay que tener dignidad y marcharse». Así es. A las Islas Caimán. Allí es donde debía de estar el bambarrias éste de fiscal. Antes de que lo tuviesen que echar.