JUSTICIA

La Voz

OPINIÓN

ERNESTO S. POMBO

24 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El secretario de Estado de Hacienda, Estanislao Rodríguez Ponga, ha emporcado al Gobierno. Ha profanado el discurso ético del PP. Por mucho que Arenas, Pujalte, Hernando y toda la cohorte, se empeñen en convertir su vergonzante situación en un asunto de connivencia entre la Fiscalía Anticorrupción y los socialistas, Ponga ha colocado al Gobierno en una posición de extrema incomodidad. La imputación de la Fiscalía conlleva una carga política que los populares, muy en su línea, se niegan a aceptar. El Gobierno es incapaz de valorar políticamente lo que supone mantener en el cargo al secretario de Estado. Como lo hizo con el anterior, Giménez Reyna. Hasta que se les fue de las manos. Porque quienes nos piden que seamos solidarios, quienes nos exigen un comportamiento responsable con Hacienda, quienes nos amenazan con graves sanciones por fraude, no pueden estar bajo la sospecha de haber participado, precisamente ellos, en un fraude de extraordinarias proporciones. Pío Cabanillas nos alerta sobre la gravedad de realizar juicios paralelos. Padece amnesia. Olvida los que su propio partido hizo en los tiempos de oposición. Dickens decía que la justicia empieza siempre en la casa del vecino y nunca en la propia. Se nota que los populares han bebido en las magistrales páginas del clásico universal. Mientras el Gobierno se empecina en hablar de falsas calumnias, más del 80% de españoles se ha manifestado ya, a través de sondeos de urgencia, a favor de que Rodríguez Ponga presente su dimisión. Porque sabe que las responsabilidades políticas no son las penales. Cuando la Fiscalía evidencia una «absoluta falta de honradez y lealtad» del equipo del que formaba parte, lo ético es desaparecer. A Cristóbal Montoro y a Rodrigo Rato hay que ampliarles las competencias. Tienen una mano admirable para designar responsables. Hay que encargarles que nombren, además, al seleccionador de fútbol y al representante del festival de Eurovisión. Pero de Kazajistán.