ERNESTO S. POMBO
19 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El catálogo podría ser inagotable. Pero, en el momento de rescatar los personajes más repugnantes que han tenido la oportunidad de poder gobernar países latinoamericanos, convendremos en tres nombres: el ex-presidente peruano Alberto Fujimori, su hombre de confianza, Vladimiro Montesinos y el venezolano Hugo Chávez. Pues a estas tres celebridades, precisamente a estas tres, el BBVA pudo pagarles importantes cantidades de dinero, cientos de millones de dólares, con la disculpa de poder realizar negocios en sus países. La investigación para esclarecer las cuentas secretas de la entidad bancaria española no ha hecho más que empezar y ya nos deja boquiabiertos. Si grave es que operase con absoluto descaro en paraísos fiscales y que un secretario de Estado pudiera ser el autor del manual para captar dinero negro, resulta inaceptable que un banco español contribuya económicamente al sostenimiento de regímenes como los señalados. Sabíamos que el BBVA patea sin piedad a sus trabajadores, que cobra comisiones a sus clientes hasta por estornudar, que para presentar un ejercicio exitoso especula lo inimaginable. Desconocíamos, no obstante, que se moviese en las peores alcantarillas del planeta. Los Ybarra y compañía, de confirmarse las sospechas, no actuaron inocentemente. Hasta el más ingenuo sabe que para hacer negocios en determinados países hay que desplegar todos los conocimientos en el manejo de voluntades, en la especulación y en la corrupción. Hay que ceder a las exigencias de políticos, empresarios, farsantes intermediarios, bandidos, chorizos y bandarrias y moverse en unos terrenos tremendamente resbalosos. Pero lo que nos aventura que puede descubrir el juez Garzón va más allá de lo inconcebible y, sobre todo, de lo soportable. El BBVA ha actuado al margen de la ética, de la libertad de los pueblos y del mínimo ejercicio de respeto a sus clientes, subvencionando a dictadores y dinamiteros. Dándoles vida. Decimos que el dinero no huele. Pero ciertos banqueros, atufan.