ARGENTINOS

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

02 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie como los argentinos para expresar y definir sus males con frases hermosas, brillantes y certeras. En esto me hicieron pensar unas recientes declaraciones a La Vanguardia de Ana Jaramillo, fundadora y rectora de la Universidad de Lanús: «Los argentinos hemos pasado varios futuros que son un pasado», dice. Según esta bonaerense de 53 años, la enfermedad nacional de los argentinos es la sueñalgia, que es el dolor que causan los sueños que se perpetúan sin realizarse. Ella afronta su dolencia con unas dosis de tango: toca personalmente el bandoneón, que es, asegura, «una oruga que quiso ser mariposa antes de morir». ¿Se puede decir mejor? Jaramillo se niega a renunciar a sus sueños, convencida de que la Historia se construye con pasiones y no con razones. Por eso cree en Argentina, un país joven que se busca a sí mismo en un mundo ya globalizado y que acabará por saber convertir sus quejas estériles en reformas efectivas. «En Argentina hemos visto ya muchas crisis y ésta es sólo otra y también saldremos de ella», afirma. Y no parece la letra de un tango.