LA ISLA DE JERSEY

La Voz

OPINIÓN

VENTURA PÉREZ MARIÑO

25 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Es muy posible que una de las características más acentuadas del Estado de Bienestar en el que los países occidentales vivimos sea el alejamiento y escepticismo hacia las instituciones y la dosis de desconfianza hacia el mundo de lo Público. En ese orden de cosas, es sin duda un lugar común en la sociedad española el que se acuse a la Justicia de tratar con diferente rasero a ricos y pobres, o, si se quiere, a poderosos y ciudadanos de a pie. No lo puedo compartir; y ello, fundamentalmente, por mi experiencia personal como juez, desde la que puedo afirmar que todos los asuntos que nos llegaban a la Jurisdicción en la que me encontraba eran tratados de igual forma. Y para ser justos, he de decir que creo que la afirmación es extrapolable al conjunto de los Tribunales, y de ello es buen ejemplo el enjuiciamiento de la corrupción política y económica que se ha llevado a cabo en los últimos años, probablemente sin parangón en nuestro contexto cultural. Otra cosa es que, por diversas razones, sean muchos los asuntos que no son sometidos al control de los Tribunales. No creo que se pueda decir lo mismo en el ámbito de la gran administración. Ahora se presenta una buena piedra de toque para saberlo. El Banco de España acaba de abrir expediente al BBVA por ocultar fondos en un paraíso fiscal y otros hechos que pudieran resultar anómalos, si no delictivos. Hechos que el banco emisor ya conocía desde hace 15 meses y que sólo después de que haya tenido noticia de que el juez Baltasar Garzón persiguiera lo ocurrido, dentro del marco del procedimiento que instruía contra el BBVA/Privanza, al ampliar la imputación a delitos de cohecho y otros, ha puesto en marcha. ¿Cómo es posible que hayan tenido que transcurrir 15 meses para que el Banco de España se decidiese a indagar lo ocurrido? Curiosidad Entre las muchas curiosidades que sin duda este asunto ha de traer no deja de destacar el que el actual secretario de Estado de Hacienda, Rodríguez Ponga, sustituto del dimitido, por el caso Gescartera, Giménez-Reyna, haya sido asesor fiscal del BBVA en los últimos años. Por otra parte, y de ser verdad, resulta sorprendente ver a personas tan serias, tan honradas y tan sesudas, ocultar plusvalías, nada menos que 37.436 millones de pesetas, en un dulce paraíso bancario: la isla de Jersey. El problema está servido, y como primer descubrimiento, hete aquí que la amable salida de Ybarra y Uriarte de la cúpula del Banco, tenía explicación. ¡Qué magnífica ocasión para saber si la igualdad, además de un principio, es un hecho! ¡Qué magnífica ocasión para creer en las instituciones y en lo Público !