UN BUEN DEBATE ELECTORAL

OPINIÓN

¡Oh, la familia! ¡Al fin, los políticos se interesan por la familia! Perdonad la exclamación, pero es que hemos visto tanta discusión estéril por un viaje menor o por unos segundos de televisión, que resulta magnífico saludar una iniciativa que afecta a los ciudadanos. Me refiero al proyecto de ¿Políticas para el bienestar de las familias¿ de Rodríguez Zapatero. Ya conocéis sus datos más llamativos: ayudas económicas directas por hijos; compensaciones fiscales; permiso por paternidad; pensiones de amas de casa; escuelas infantiles; guarderías de empresa... Si eso sale, tendría razón Zapatero: estaríamos ante una auténtica transformación de España. Y algo provisionalmente importante: la izquierda ha encontrado, por fin, un mensaje. ¿Cuál es el problema de tan bello horizonte? La millonada que cuesta: un billón de pesetas en cinco años. Naturalmente. No se puede acometer una política de gasto social sin hurgar en las arcas del Estado. Y ahí estará la polémica. El PP ya descalificó una propuesta que puede suponer aumento de impuestos. ¡Ah, querido amigo! ¡Ahí le duele! ¿Nos subirán los impuestos para pagar la natalidad? Fuera demagogias. España es el país europeo que menos ayuda a la familia. Le dedicamos menos de la mitad del porcentaje del gasto social de Portugal. Y la quinta parte que Suecia, Alemania, Austria o Dinamarca. No parece una cuestión de aumento de la presión fiscal, sino de elegir a la familia como destinataria principal del gasto. Lo que sucede es que los gobernantes actuales son más felices diciendo que han conseguido la última utopía liberal del ¿déficit cero¿ que contribuyendo a que surja una familia numerosa. Nos falta saber lo que desea el pueblo español. A lo mejor le importa un rábano el déficit público, mientras él tiene problemas para un segundo hijo. A lo mejor piensa que, como las arcas del Estado están boyantes, ha llegado el momento de repartir su contenido. Eso es lo que distingue hoy a la derecha de la izquierda. Escuchado el PP, se puede anunciar que Zapatero no tendrá éxito en su propuesta, salvo que llegue a Presidente del Gobierno. Pero ha comenzado un magnífico debate electoral.