BUENOS DÍAS, UTOPÍA

La Voz

OPINIÓN

14 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La Unión General de Trabajadores, UGT, ha tenido una idea. Os parecerá una tontería, pero en este tiempo es gran noticia que alguien tenga una idea. Y es noticia que la tenga un sindicato. Porque, decidme: ¿qué es hoy un sindicato? Para el común de los mortales, una organización que aparece en la tele dos veces al mes. Una, para decir que el paro es un desastre. Otra, como ayer, para criticar la inflación. Y ahí se acaba. Pero ahora UGT lanza al ruedo una propuesta: ¡jornada laboral de cuatro días! Hace unas fechas, este país se admiró de Suiza, que rechazó en referéndum la reducción de jornada. ¡Qué pueblo más trabajador! Hoy, este mismo país nuestro se pone a debatir si nosotros podemos permitirnos el lujo de librar los viernes y olvidarnos del curro de jueves a lunes. Datos a favor: con tan feliz jornada, se podrán crear más puestos de trabajo. Nos acercaríamos al ideal felipista de repartir el trabajo disponible. Nos meteríamos de lleno en la civilización del ocio . Las industrias del ocio vivirían una etapa dorada, con más inversiones y empleos. Y, según Cándido Méndez, todos podríamos «recuperar la vida familiar y colaborar en la educación de los hijos». Datos en contra: la reducción de la jornada es incompatible con el gran desafío de este tiempo, la productividad. Sin productividad no hay competitividad. Sin competitividad no hay progreso de las empresas. Sin progreso de la empresa no hay empleo. Es decir, no hay nada que repartir. En todo caso, ¿están los empresarios dispuestos a pagar el aumento de plantillas que supone la disminución de jornada? ¿Existe algún ejecutivo dispuesto a sacrificar los resultados de su empresa por hacerle un hueco a la cultura del ocio? A la vista de estos ingredientes, sospecho que UGT ha planteado un proyecto de ensueño que se quedará en una deliciosa utopía. Al menos, a corto plazo. España va bien, pero no tanto como para que sus empresas puedan hacer tan generoso regalo. Y, en cuanto a lo de recuperar vida familiar, hay una solución más barata: dediquemos menos tiempo a ver televisión. Porque, a lo peor, sabemos más de Rosa y Bisbal que de nuestros hijos y su educación.