TOLERANCIA CERO

La Voz

OPINIÓN

La inseguridad ciudadana es uno de los campos de batalla elegidos por el PSOE para desgastar al Gobierno. Y no es baladí el tema. En el 2001 se denunciaron en España 1.976.000 delitos y faltas, casi un 10,4% más que el año anterior. España es, después de Bélgica y Grecia, el país de la Unión en el que más ha crecido la criminalidad durante los últimos años. Tras estos datos se esconden varias razones. En primer lugar, la pasividad del Gobierno ante la tremenda disminución del número de policías y guardias civiles en estos años, solventada a última hora con la convocatoria de 4.700 nuevas plazas para la policía nacional. En segundo lugar y más importante, la multirreincidencia de los delincuentes. En su documento Freno a la impunidad, prioridad por las victimas: todos seguros , el PSOE subraya que «garantizar la seguridad ciudadana para el ejercicio igual de derechos y libertades y prevenir la comisión de faltas y delitos debe ser uno de los objetivos prioritarios de cualquier sociedad democrática... La seguridad es un derecho fundamental reconocido en la Constitución, íntimamente ligado con el desarrollo en libertad e igualdad de todos los ciudadanos. No hay democracia sin libertad, y es imposible la libertad sin seguridad...». En los últimos años son ya tropel los delincuentes que tras ser detenidos y pasar a disposición judicial quedan en libertad. A juicio de los expertos, la tolerancia cero es la mejor manera de acabar con la sensación de impunidad que el ciudadano y la propia policía perciben con respecto a los delincuentes. Es también una manera de evitar que germine en esta sociedad la semilla del racismo y la xenofobia. Los extranjeros no delinquen más que los españoles. Otra cosa es que no haya medios policiales suficientes para luchar contra las bandas organizadas y que las políticas de integración sean insuficientes y no impidan la marginación, origen de la delincuencia y de la situación actual.