EL NUEVO CONSENSO

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL CRÓNICAS HUSITAS

21 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El debate y los acuerdos adoptados por el Parlamento de Galicia durante los últimos días han sorprendido a Aznar, a su Gobierno y a los partidos políticos estatales. Manuel Fraga ha propiciado un acuerdo sin precedentes sobre dos de las cuestiones más decisivas para la renovación de un consenso constitucional perdido durante los últimos años: la reforma del Senado para configurarla como la Cámara de las Comunidades Autónomas, y la defensa de la presencia de los gobiernos autonómicos en el seno de la Unión Europea, en los asuntos que son competencia exclusiva de los mismos de acuerdo con los respectivos Estatutos de Autonomía y formando parte de la representación española. Ya no se trata de unas declaraciones, sino de un acuerdo formal del Parlamento apoyado por el PP. Fraga no ignora que al aprobar tal resolución ha abierto un debate de indudable trascendencia para el futuro de la Constitución: las reformas parciales evitan las reformas globales. Su olfato y experiencia política, antes y durante la transición democrática, le advierten de la urgencia en renovar y modernizar las bases del pacto constitucional tanto con aquéllos que participaron en el mismo, como los socialistas, CiU e Izquierda Unida, como con los lo hicieron parcialmente, PNV, o, simplemente, con los que se opusieron en su día como el BNG. Lo peor que podría ocurrir para España es que, tras veinticinco años de vigencia constitucional, no fuéramos capaces de evitar que la cuerda se rompa por el eslabón más débil y complejo como es el autonómico y que la Constitución muera de éxito. Durante estos años hemos tenido polémicas pero la Constitución no ha generado fuerzas centrífugas, de exclusión, sino que ha pretendido ser el punto de encuentro. La actitud de Fraga, su diálogo con Beiras y con Touriño, muestran una voluntad responsable hacia el futuro de Galicia.