PEDRO VILLALAR
15 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La independencia informativa tiene poco que ver con la neutralidad. Ante un genocidio, la neutralidad es dolosa y la beligerancia, virtuosa. De ahí que resulte perturbadora la objetividad de ciertos medios al informar de las manifestaciones de Milosevic ante el tribunal de La Haya. Afirmar, como ha hecho el sátrapa yugoslavo, que los albano-kosovares huyeron de su tierra para salvarse de los bombardeos de la OTAN no sólo es una gigantesca falsedad, sino una burla a las víctimas y un insulto a la inteligencia de la comunidad internacional. El espectáculo de los ciudadanos aterrorizados que cruzaban las fronteras para escapar del genocidio estuvo en todas las televisiones, y fue esta evidencia la que hizo inaplazable la intervención de la OTAN. Y las tropas francesas de la ONU, ante las que se produjo la matanza de Srebrenica, pueden atestiguar que aquella inicua matanza de musulmanes no fue en absoluto la respuesta a una pretendida agresión. Por ello se echan en falta definiciones más firmes en las noticias que cuentan la estrategia de defensa del genocida, al que no se debe dar oportunidad de extender sus incalificables infamias.