EL IDEÓLOGO CREPUSCULAR

La Voz

OPINIÓN

GONZALO FERNÁNDEZ DE LA MORA (1924-2002)

11 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Conjugó dos pasiones difícilmente compatibles, Franco y don Juan de Borbón, pues, como decía Pemán, donde sólo hay sitio para uno no caben dos. Peor lo dejó Carrero Blanco, cuando dijo: «España es un reino, bajo el mandato temporal pero vitalicio del Generalísimo Franco». Fernández de la Mora había nacido en Barcelona el 30 de abril de 1924. Estudió Derecho y Filosofía, obteniendo las licenciaturas. Perteneció a las Juventudes Monárquicas y aprobó el ingreso en la Escuela Diplomática, carrera en la que llegó a ser ministro plenipotenciario de primera, además de subsecretario de Asuntos Exteriores (1969) y director, más tarde, de la propia Escuela Diplomática. Su mayor relieve lo alcanzó en 1970 cuando Franco lo llamó, tras la dimisión de Federico Silva Muñoz, para desempeñar la cartera de Obras Públicas, cargo en el que permaneció hasta diciembre de 1973. Por sus desvelos con Galicia, las ciudades de Pontevedra y A Coruña le nombraron hijo adoptivo. Después de muerto su admirado Caudillo («el gobernante más importante de España desde Felipe II», le calificó), se integró en Alianza Popular, junto con otros ex-ministros franquistas, aunque pronto mostró sus diferencias, sobre todo con el tema de las nacionalidades. En las elecciones de 1977 salió diputado por Pontevedra. Acabó abandonando la coalición y refugiándose en la revista integrista Razón Española. Sin embargo, Gonzalo Fernández de la Mora, persona muy culta, hábil dialéctico, siempre educado y amable, pasará a la historia como autor de un libro polémico, El crepúsculo de las ideologías, donde señaló que lo que de verdad importaba en un régimen político eran las obras realizadas y no la teoría que lo sustentaba. Tras su publicación, De la Mora fue etiquetado por la revista humorística La Codorniz como «el ideólogo crepuscular», lo que aceptó con ironía.