XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS
16 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.¿Por qué el País Vasco parece ingobernable y no puede aprobar sus presupuestos? Porque el PSOE se niega a poner en práctica su potencial de coalición y, en vez de aliviar la tensión política que sirve de eco al drama terrorista, prefiere apuntarse al cuanto peor, mejor y asfixiar al PNV. ¿Por qué entró el PSE-PSOE en esta dinámica? Porque la estrategia electoral de Mayor Oreja, que dividió al pueblo vasco en constitucionalistas y nacionalistas, hizo creer a Nicolás Redondo que el PSOE se iba a convertir en un simple acólito de la imaginaria victoria sobre el nacionalismo. ¿Qué motivos tuvo Mayor Oreja para lanzarse por los derroteros de la demonización del PNV? Porque intuyó que la confrontación entre constitucionalistas y nacionalistas iba a reforzar la posición del PP en Euskadi, y que el desplazamiento del PSOE al tercer o cuarto puesto era una condición esencial para convertir al PP en una alternativa de gobierno? ¿Por qué fracasó esta estrategia? Porque se basaba en un análisis equivocado de la realidad vasca, y porque confundió el jaleo mediático que se vende en los mercados de Madrid con la opinión pública de Euskadi. ¿Qué consecuencias se siguen de todo esto? Que, mientras el PP y el PNV afianzaron sus bases electorales, y apuntan hacia la articulación de un bipartidismo imperfecto, el PSOE se está quedando sin territorio, sin electores, sin líderes y sin política, sin más función que la de hacer tenaza con el PP en contra del PNV. ¿Y cómo es posible que la política vasca se vaya reduciendo a un juego de dos que, para más inri, comparten su ideología de centroderecha? Porque el PSOE y Batasuna se dejaron arrastrar hacia un marco de confrontación que, habiéndose despojado de todos los elementos que definen la administración y buen gobierno de los intereses públicos, reducen la política a una confrontación cósmica entre buenos y malos, que siempre empieza, como es lógico, con el conocido ritual de ¡segundos fuera!. Por eso es tan grave la secreta visita de Redondo y Múgica al gran maestre de la Moncloa. Porque demuestra lo que ya era evidente, y porque deja a los socialistas con el culo al aire, en el justo momento en que se iniciaba el golpe de timón que puede devolver algo de normalidad y racionalidad a la política vasca. ¡Claro que reunirse con Aznar no es un delito! Pero estamos hablando de política democrática, en la que es muy importante conocer las ideas y diferencias que aporta cada cual. Y lo que Redondo y Múgica han venido a decirnos es que ellos, los socialistas vascos, ya no dan para más, y que llegó la hora de cobrar los servicios prestados al gran líder de la Moncloa. Por eso echan humo los socialistas de Euzkadi. El humo acre de sus cenizas.