TECNICISMOS MÉDICOS

La Voz

OPINIÓN

JOSÉ RAMÓN AMOR PAN

13 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Ayer fui al médico con mi madre, que cuenta con 75 hermosos años. Tiene desprendimiento de útero, que precisa cirugía. Como son muchos años y toma bastantes medicamentos habitualmente, se requirió un informe previo del anestesista, que era de lo que se trataba ayer. Vaya por delante que nos encontramos con una buena profesional, sin prisas en despachar al paciente... pero con una enorme dificultad para hacerse entender por mi madre. Ciertamente Pilar -que así se llama mi madre- tiene ya algo duro el oído y su cerebro no goza de la agilidad de antaño; pero, precisamente por eso, se hacía mucho más necesario que el médico hiciera un esfuerzo por olvidarse de tecnicismos y establecer una adecuada comunicación con su paciente (algo muy positivo que quiero destacar es que siempre se dirigió a mi madre, y sólo secundariamente a mí: muchos médicos cortan por el atajo de dirigirse al acompañante del anciano, obviando que mientras no se demuestre lo contrario, todo enfermo es competente para tomar sus propias decisiones y, por tanto, único sujeto legitimado para la relación terapéutica). Al final le presentó el papel del consentimiento informado y mi madre firmó, aunque no había entendido la mayor parte de lo que le habían dicho, pero ella quería que la operaran... Este no es un caso aislado. Hay un déficit en habilidades comunicativas en los médicos, que no saben relacionarse con el paciente concreto que tienen ante su mesa. Y en otros muchos casos el documento de consentimiento se está convirtiendo en una simple práctica burocrática. Muchos médicos entienden que el consentimiento informado constituye una injerencia en el modo en que deben ejercer su profesión. Y otros ven en él simplemente un medio para evitar una posible demanda judicial (aquí habría que denunciar el flaco servicio que algunos abogados hacen al sistema asistencial: me refiero a esos que, cual buitres, rondan por los vestíbulos de nuestros hospitales a la caza de algún caso que presente los más mínimos indicios para sacar adelante una indemnización). A ello me referiré en otra ocasión; hoy sólo quería destacar la necesidad que tienen los médicos de saber ponerse en el lugar de su paciente, pues sólo así lograrán establecer una buena relación terapéutica. Lo que se haga con el paciente deberá pasar siempre por una información adecuada en cantidad y calidad; esto exige paciencia y un vocabulario comprensible.