ATRACO

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ DE SOL A SOL

22 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Escucho a unos futbolistas y no paran de hablar de atracar. Uno dice «yo atraqué aquí». Otro, «yo atraqué allá». El tercero remata «yo no conseguí atracar y prefiero esperar a enero para ver dónde atraco». Me llama la atención la naturalidad con la que hablan de dar el sablazo en uno u otro club. Todos fueron jugadores del Deportivo, donde -por supuesto- también atracaron. Duele ver a los hinchas completamente entregados a unos colores. Duele ver a gente a la que el humor les cambiará en función del resultado y escuchar a sus ídolos hablar sólo de pasta y pasta. Les va al pelo el título de Woody Allen Toma el dinero y corre. Bueno a algunos, porque otros ni corren. No existe el jugador de club. El hombre entregado a unos colores, el Manuel Pablo que mete el pie hasta que la pierna termina hecha astillas, es la excepción. Los jugadores de ahora son de boutique, de colonia. Les gusta más salir en los periódicos que hacer su trabajo. ¿Por qué los futbolistas no hablan de esfuerzo? Estos tipos que usan los libros para calzar el equipo de sonido no me merecen confianza. Son reyes en nuestra sociedad de mentira y se sostienen con pies de dinero, sólo de dinero, puro barro.