PEDRO VILLALAR
10 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El patriotismo constitucional fue un concepto hábilmente acuñado por los intelectuales alemanes después de la Segunda Guerra Mundial para dar una salida psicológica a sus compatriotas que tenían serias dificultades para interiorizar el sentimiento de pertenencia a una nación que había provocado el Holocausto. La adhesión a la democracia política ofrecía una vía de inserción nacional a un pueblo que arrostraba una gran vergüenza histórica y que durante décadas no se atrevería a efectuar alguna introspección que tuviera que ver con su propia identidad. Evidentemente, la circunstancia española actual es bien distinta. Ni siquiera al término de la dictadura franquista los ciudadanos de este país teníamos un lastre moral comparable al alemán de posguerra. No se ve, pues, la razón de entronizar aquí precisamente ahora aquel concepto nacido en otro país, en una determinada coyuntura y para un fin concreto, ni es explicable la polémica que mantienen los dos grandes partidos por atribuirse la paternidad. A menos que se quiera vestir un nuevo e indeseable nacionalismo con ropajes decorosos y presentables.