AUTONOMÍAS Y DE PARGA

La Voz

OPINIÓN

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

02 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El nuevo presidente del Tribunal Constitucional, Jiménez de Parga, tras su desafortunada apelación a los lendakaris, en clave USA, acaba de sumar otra perla a su colección de recientes declaraciones. Ha dicho que el número de funcionarios autonómicos es descomunal. Así, sin más. No sólo no lo pone en relación con el nivel de competencias transferidas, sino que olvida que el número de funcionarios estatales en la periferia, en lugar de disminuir, se ha elevado. No importan estas matizaciones cuando uno se apunta tan fervorosamente a las tesis oficialistas del más rancio centralismo. No es que esté mal decir con espontaneidad lo que se piensa. Sin embargo, y sin dudar de la sinceridad del pensamiento, lo grave es que esto ocurra en quien ha de ser justamente un árbitro en las disputas competenciales y de otra naturaleza que derivan del abierto y evolutivo Título VIII de nuestra Constitución. Hay cargos de tal raigambre institucional que exigen de sus titulares una más objetiva y ecuánime posición. Pero ya se ve que no, que no quieren, como debieran, situarse, al menos formalmente, au dessus de la mêlée. Al contrario, se desmelenan políticamente en ella.