UN REPORTAJE CON LA MEJOR VOLUNTAD

La Voz

OPINIÓN

La presidenta de la asociación de enfermos de Alzheimer Afal-Ferrolterra, Milagros Prieto Gondell, censura, en un correo electrónico, «...un incidente especialmente indignante...». Milagros Prieto cuenta que, tras dirigirse a una persona de La Voz de Galicia en Ferrol, con la pretensión de que se hiciese un reportaje sobre la referida asociación, que aplica un tratamiento «...equiparado en efectividad e importancia al farmacológico....», accedió a que se incluyese «...una fotografía del taller en plena actividad...con la condición de que en las fotografías debían aparecer los enfermos de forma no identificable...». Sin embargo se publicó una foto en la que, junto a los voluntarios, pueden ser reconocidos tres pacientes. La delegada de La Voz en Ferrol, Digna Casas Hevia, reconoce que hubo un malentendido y por su parte el reportero gráfico, que no estaba en antecedentes del acuerdo, hizo su labor con la mejor voluntad. La presidenta de Afal-Ferrolterra teme por las familias de estos enfermos, «...que se sienten vulnerados en su derecho a la intimidad y en el de su ser querido-enfermo...», por lo que, agrega, dirigiéndose a ellos, «...nos vemos obligados a pedirles disculpas por la actuación inadecuada de un medio de comunicación...». Una imagen de equipo Una actuación, piensa el Amigo del Lector, acaso un poco precipitada, pero no inadecuada. Debe tenerse en cuenta que en la fotografía no hay nada de extraño, sorprendente o patético. Antes bien, las actividades que en el momento de la instantánea desarrollan, ofrecen una imagen de digno, normal y participativo trabajo en equipo. No existe motivo alguno para considerar que la foto vaya en detrimento de los fotografiados. Por el contrario -como expresa la información que nos ocupa- refleja «...la labor de los voluntarios que atienden a los afectados, para ayudarles a agilizar su mente y darles la alegría que necesitan...». A nuestro juicio, ningún familiar que haya leído el espacio dedicado a aquel taller -media página- puede interpretar su publicación como un atentado a su intimidad, entre otras cosas, porque se trata de personas libremente decididas a paliar la situación de los enfermos de este mal, al que todos estamos expuestos, y sin duda la difusión de estas prácticas de recuperación contribuye a generalizarlas y perfeccionarlas con vistas al futuro.