CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
27 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Sardá gana a Max por más ordinario. Lo triste es que tres millones de españoles le roben tiempo al sueño para ver a cualquiera de los dos. Sardá es el gran impulsor de los nuevos famosos. Max no hace televisión. Hace aerobic televisivo. No para de moverse. Los nuevos famosos son como la parada de los monstruos, dice Terenci Moix en la radio. Cuánta razón. Las revistas de corazón parecen cada vez más revistas de humor cruel. ¿Dónde está la luz del glamour? Nadie en su sano juicio puede seguir con seriedad a Dinio y a sus hermanos. No tengo nada contra Jesulín de Ubrique (ojalá que se recupere), pero creo que algo va mal cuando la noticia de su choque en coche abre los telediarios, sólo superada por Afganistán y un golpe a ETA. Gabriel Celaya, excelente poeta, murió casi en la indigencia. Sólo se acordaron de él porque daba pena ver cómo arrastraba los pies y pasaba hambre. Estoy tan confundido como Dinio. Yo mismo no sé si debería escribir este artículo. Qué aportan Yola Berrocal, Tamara, Loli Álvarez, Paco Porras... Los que siguen sus peripecias tienen que hacerlo para reírse de ellos, no con ellos. De lo contrario, sólo nos queda una neurona y está muy enferma.