PEDRO VILLALAR
24 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Papa ha dicho textualmente en Kazajistán que «la religión no debe ser utilizada nunca como una razón para crear conflictos». «La religión -ha añadido- no puede ser pretexto» para la guerra. La actitud del Pontífice es de una importancia extraordinaria en este momento, porque supone una rectificación histórica fundamental. La alianza entre la cruz y la espada ha estado presente en España desde los albores de la propia historia. Las Cruzadas han sido el paradigma de la fe en toda Europa desde la Edad Media. Los sociólogos laicos han demostrado cumplidamente el papel de las religiones como instrumentos de dominación, como aliados del poder para someter a la sociedad. Nuestra última guerra civil tampoco fue religiosamente neutra. Ante la sangrienta guerra santa del integrismo islamista, las religiones del Libro tenían que pronunciarse. El Papa lo ha hecho: la tolerancia con las ideas ajenas, los derechos humanos, el principio democrático, deben conciliarse con la fe personal de cada creyente. Es estimulante comprobar la mudanza, que sin duda tendrá gran influencia en el devenir de la nueva era en que acabamos de entrar.