ANXO LUGILDE
13 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la cultura estadounidense del usar y tirar prima la inmediatez, manifestada en su gran legado gastronómico: la fast-food. Tras el magnicidio de Dallas, Kennedy aún no había sido enterrado y Oswald ya estaba detenido. Ahora el FBI señala a los 18 presuntos autores materiales de la masacre. Estados Unidos quiere pasar página y necesita castigar a los responsables. Pero no valen chivos expiatorios, como tal vez era Oswald, ni las acciones indiscriminadas ajenas a la legalidad internacional servirán para nada que no sea alimentar la infernal espiral del odio.