ROLDÁN

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

12 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay dos Roldán. El héroe del más antiguo de los cantares de gesta franceses y el canalla que dirigió la Guardia Civil en España. El primero fue el ideal de caballero cristiano. Perdió la vida contra los moros traicionado por su padastro, Ganelón. Su espada Durandal, la misma con la que mató al gigante Ferragut o con la que divivió los Pirineos entre Monte Perdido y Ordesa, no le sirvió para salir de la emboscada. Leer sobre este Roldán es un placer. Creó el islote de Benidorm al lanzar una roca con la que pretendía aplastar al jeque que había secuestrado a su enamorada alicantina. Nuestro Roldán no tiene nada que ver con las gestas. Tiene todo que ver con la jeta. Su imaginación no era caballeresca. Inventó títulos, pero universitarios. Le mintió hasta a su sombra. Escribirá sus memorias: Cómo robar y estafar, Cómo fugarse de la justicia o Cómo esconder el botín en paraísos fiscales. Envidiamos el Roldán galo. Al nuestro la cárcel sólo le enseñó a comer chuletón de Ávila. Menos mal que dice que le da «corte» el reencuentro con su hijo mayor, un atisbo de conciencia. El Roldán español sería de tebeo, pura traca, si no tuviese una cara tan dura, tan de sinvergüenza de carne y hueso.