CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Son cuatro días. El dinero está para gastarlo, para disfrutarlo. El dinero sólo son números, cifras. La prudencia es necesaria, sólo eso. Conozco a tipos que llevan los billetes cosidos a la cartera. Recuerdo a uno que siempre andaba con el mismo billete de diez mil pesetas para no pagar nunca las cañas. Un miserable, con permiso de Víctor Hugo. Otros amagan a la hora de pagar pero nunca encuentran la cartera a tiempo o, si la encuentran, llevan un billete de mil pesetas doblado ocho veces. Unos fenómenos. Estos tipos serán los más ricos del cementerio. Pero su dinero, ese que no disfrutaron, que no gozaron, sólo servirá para que sus hijos se saquen los hígados y se lo fundan en dos días. Recuerden lo bien que se despilfarran las herencias. Si usted es mayor y tiene cuatro duros corra a gastarlos. Dese el gustazo. El mejor botín que podemos llevar de esta vida es la risa, la risa de ser felices viendo como los nuestros son felices. El talento siempre encuentra caminos para salir adelante. El que ahorra no cree en la providencia. En los lirios del campo hay más belleza que en un diseño de Versace sin preocuparse del día siguiente. Viva la improvisación. Carpe diem (aprovecha el día).