LAS REBAJAS DE ZAPATERO

La Voz

OPINIÓN

ALFONSO DE LA VEGA GARITA DE HERBEIRA

08 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Hubo un tiempo en que el Partido Socialista Obrero Español intentaba hacer honor a su nombre, y se consideraba internacionalista porque pretendía la mejora de la situación de los trabajadores en general, y entendía que era España, y no el ámbito regional dominado por los caciquismos, el instrumento más adecuado para luchar por sus ideales incluida la solidaridad interregional. Esto le llevó a ser reticente con el borrador del estatuto de autonomía republicano, pues sospechaba fuera más bien un subterfugio de la derecha para obstaculizar el progreso económico y social de Galicia. Ahora resulta que el centenario partido fundado por el ferrolano Iglesias debe ser tan galleguista como socialista. Vivir para ver. Pero, bien mirado, este proceso de rebajas ideológicas comenzó cuando, ya al principio de la Transición, se difundió la consigna de que «daba igual» Monarquía que República. Y, en consecuencia, lo mismo da socialdemocracia que liberalismo salvaje, sector público fuerte que expoliado, internacionalismo que indigenismo, laico que teocrático. El destino final de tanto pragmatismo no suele ser bueno. Para los Roldanes, Álvareces, Salas, etcétera, todo esto no son más que distingos escolásticos. ¿Le interesan a una región comparativamente pobre y atrasada, fuertemente subsidiada, con un crónico déficit de infraestructuras como es Galicia las estrategias insolidarias del País Vasco o Cataluña? En todo caso, un error conceptual que don Pablo Iglesias no tuvo (probablemente por ser socialista, obrero y gallego) es confundir gallego con galleguista. Unamuno escribía: «En Bilbao los dos polos son el llamado bizkaitarrismo de un lado y el socialismo de otro. Cuanto más se depure y eleve, haciéndose más consciente de su ideal y ensanchándolo a la par, más menguará aquél». Y el líder socialista Carretero remachaba: «Los socialistas hemos combatido en todo tiempo el nacionalismo de Arana por considerarlo inhumano, insolidario, pobre de concepción y de espíritu, fundado en el odio injusto al resto de los españoles y por ser altamente incivilizador y reaccionario». Pero parece que, ante la perplejidad de sus propios potenciales votantes, uno de los roles de este moderno partido socialista, que merodea por la periferia de España, como los personajes de Pirandello, en busca de autor, sea legitimar ideologías más o menos sectarias, incompatibles con su propia razón de ser histórica e ideológica. En efecto, ¿tan en la indigencia moral e intelectual se encuentra el líder socialista que tiene que disfrazar sus ideas con otras tópicas del lugar en que se encuentre? Saldando así su ideología, el PSOE parece renunciar a competir en los próximos comicios y deja el campo libre a PP y BNG. Es conocido que los camaleones y las perdices rojas, (con perdón por lo de rojas) se mimetizan con el paisaje. Pero, los Zugazagoitia, Prieto, Besteiro, etcétera, pasado el estupor inicial, habrían rechazado estas tácticas que demuestran tan poca confianza en sus ideales y las habrían denunciado. Menos mal que los perseguidos socialistas vascos, que tanto disfrutan de las ventajas del paraíso nacionalista vasco, con su heroica resistencia frente al crimen organizado aún nos dan ejemplo a todos los españoles de dignidad, valentía y vergüenza.