JAVIER ARMESTO
26 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hace poco hicieron una encuesta entre personas centenarias. Les preguntaron cuál había sido el invento más importante del siglo XX, el que había cambiado su vida. No dijeron la televisión, ni el avión, ni, por supuesto, Internet, sino la luz eléctrica. Que los mortales, con sólo pulsar un interruptor, podamos decir aquello de «se hizo la luz» es algo casi divino. Pero Fenosa nos devuelve a nuestra condición de humanos. Y hay días que, sin luz para ver, para cocinar o simplemente para calentar el agua de la ducha, nos devuelve a la época de las cavernas.