EL SELLO CELTA

La Voz

OPINIÓN

JORGE CASANOVA

12 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre tanto rock que envejece fatal y tanto rollo globalizado, Ortigueira se presenta como una maravilla, un oasis de autenticidad. No es que Ortigueira sea el paraíso, no nos engañemos, pero ha conseguido reflotar un ambiente alternativo donde se respiran ideas, donde la gente comparte un espíritu y no le importa mezclar house con folk; vino con cerveza o gallego con bretón. El sello celta tiene capacidad para aglutinarlo todo. Los expertos podrán poner en solfa su autenticidad, pero todavía hay muchos que creen en él y, desde luego, al festival, ese sello le sienta estupendamente.