ANXO LUGILDE SIN CONEXIÓN
26 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Abel Caballero legó todo un manual de lo que no debe hacer un candidato, al soñar despierto y en público con gobernar en minoría tras ganarle en votos a Fraga. Convertido en jefe de la oposición por méritos propios, errores socialistas y ausencia de alternativas, Beiras leyó los resultados de 1997 como una invitación a erigir la ya famosa «alternativa verosímil». Y halló la ecuación mágica: si BNG y PSOE convencen al electorado de que además de tumbar a Fraga pueden gobernar Galicia, el poder será suyo. El 13-J de 1999 le abrió las puertas del cielo. Con el PP confinado a Ourense, el BNG creyó ver el signo de un cambio de ciclo, similar al de 1931 cuando las urnas locales destronaron a Alfonso XIII. Donde no tenía la mayoría, el BNG apoyó con entusiasmo al PSOE, mientras los alcaldes nacionalistas emprendían un camino llenó de espinas. Con la audiencia ya habituada a las tensiones de Vigo y Pontevedra, en los últimos meses Beiras comenzó a cercar a Touriño. No contaba con que Franco, gracias a unos desconcertantes ediles socialistas, quisiera ganar una última batalla desde su estatua ferrolana, conocida popularmente como O Cabalo y que el dictador no quiso inaugurar por fea. Al final el BNG ha tenido que aplacar a sus propias huestes para salvar un pacto que, a estas alturas, no parece la mejor plataforma para saltar a la Xunta.