RAFAEL RUBIO LÍNEA ABIERTA
24 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La OCDE no es una organización izquierdista que se caracterice por sus propuestas revolucionarias. Más bien todo lo contrario. Sin embargo, al Gobierno le ha sentado muy mal el último informe de este organismo sobre la economía española y, especialmente, sus referencias a la situación del sistema público de pensiones. Curiosamente, el Gobierno se ha encontrado en esta ocasión con el apoyo de los sindicatos. La OCDE se ha limitado a decir que el actual sistema público de pensiones no se sostiene y que es necesario no sólo recomendar la constitución de planes de pensiones privados, sino que deberían hacerse obligatorios para todos los trabajadores españoles. Señala también que el sistema de pensiones debería ser menos «generoso», aumentando a toda la vida laboral el período de cálculo de las pensiones y disminuyendo el porcentaje del salario que se perciba. Olvidan el Gobierno y los sindicatos que el Pacto de Toledo, que apoyaron, se basó fundamentalmente en reducir la generosidad de las prestaciones del sistema público de pensiones. Poner dificultades (más años) para tener derecho al cobro de una pensión y disminuir su importe (cada vez menos respecto al último salario) son las dos grandes soluciones para un problema que tiene su origen en el creciente número de personas con derecho a cobrar en relación con las que aportan dinero. Y para abordar este problema y evitar que las pensiones resulten insuficientes para vivir con dignidad, la solución es incentivar y animar las pensiones privadas. Es lo que se está haciendo en otros países.