BEIRAS: EL SUELO, ¿EL TECHO?

La Voz

OPINIÓN

ROBERTO L. BLANCO VALDÉS EL OJO PÚBLICO

10 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando Beiras se presentó por vez primera a las elecciones autonómicas, el BNG obtuvo un diputado. Corría 1985, y el nacionalismo no había entendido todavía que en democracia los partidos sólo crecen cuando se acercan al votante. En los últimos comicios autonómicos el BNG conseguía, con Beiras aún como cabeza de cartel, 18 asientos en la Cámara gallega. Tan espectacular ascenso electoral no ha sido, claro está, mérito exclusivo de quien ha dirigido parlamentariamente al Bloque en los tres últimos lustros. De hecho, nada hubiera podido hacer el Bloque sin el pragmatismo leninista de la dirección de la UPG, dueña y señora de la coalición nacionalista y motor indiscutible de la moderación de su discurso; o sin el generoso apoyo de Camilo, que anteponiendo sus ideas a sus intereses personales, desmontó un partido en el que había invertido años, esfuerzos y fortuna, para convertirse en aliado de sus antiguos adversarios; o sin la colaboración involuntaria de un Partido Socialista lanzado a su autodestrucción; o, en fin, sin la ciega lealtad de esa legión de gentes del arte y la cultura, que, desde las plataformas del nacionalismo, desde algunas de las del españolismo, o, incluso -¡ah, habilidades de gran malabarista!- simultáneamente desde ambas, han extendido la especie de que ser nacionalista es la única forma de ser gallego que resulta hoy y aquí culturalmente presentable. Es bastante claro, en mi opinión, que el liderazgo de Beiras no hubiera podido, por sí solo, suplir todas esas circunstancias muy diversas que han ayudado al nacionalismo a crecer como la espuma. ¿Habría llegado a donde ha llegado el BNG de no haber tenido a Beiras como líder? Creo que no. Creo que Beiras ha sido una pieza decisiva en el proceso que ha llevado al Bloque a hegemonizar la oposición: su sesentayochismo radical, sus constantes apelaciones al franquismo, su histrionismo, su habilidad para ser heterodoxo en una tertulia de Madrid y ortodoxo en la Cuba de Fidel, su talento para presentarse como el más honesto, y el más coherente y el más culto, todo ha contribuido a hacer de Beiras un opositor duro y correoso al que resultará difícil desplazar de un lugar ganado a pulso. Beiras garantiza, por lo tanto, un suelo al Bloque. ¿Le marca también un techo insuperable? Esa es una de las incógnitas que despejarán las próximas elecciones autonómicas: pues bien pudiera ser que las mismas cualidades que han hecho de Beiras un líder de la oposición muy difícil de batir, funcionen como un lastre insuperable para que el cuerpo electoral lo visualice como hipotético presidente de la Xunta. ¿Usted lo ve? Pues eso mismo.