EL FÚTBOL SE LA JUGÓ

La Voz

OPINIÓN

EL PERSONAJE DELFÍ GELI

17 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En Dortmund, Geli peinó el fatalismo que se le había escurrido a Arconada en París, el mismo que recorrió los once metros de pena máxima de Djukic en A Coruña y de Raúl en Brujas. El gerundense Delfí Geli Roura (Salt, 1969) vivió en la final de la Copa de la Uefa su particular Día de la Catástrofe cuando por fin se había apostado en la inesperada cima de una carrera zigzagueante. El mismo Westfalen que le había visto vencer con la camiseta del Atlético una vez al Borussia campeón coNtempló su caída más dura. Sus escalones para llegar al Barcelona fueron el Salt, el Coma-Cros y el Girona. Aunque alcanzó Can Barça, pronto le degradarían a simple pieza defensiva desechada por ilustres del banquillo. Cruyff en el club blaugrana, Sacchi y Ranieri en el Atlético de Madrid, y Griguol en el Betis. Como intermedio del desamor, su paso por el Albacete y su éxito rojiblanco con Antic. Precisamente firmó su temporada de gloria con el glorioso: el doblete colchonero en el 96. Un espejismo para el club y para el lateral. Después del repudio de los técnicos italianos en el Atleti, llegó a Sevilla, pero el Betis intentó rescindir su contrato con un desahucio deportivo: el club sostenía ante los tribunales que el catalán sufría una lesión irreversible. En definitiva, lo declaraban inútil para el balompié. «Han jugado con el pan de mi familia», se lamentaba Geli, que ejercía de leproso de la Liga con su cartel de «sin equipo». Pero esta mezcla de Ave Fénix y Santo Job del fútbol español resucitó en la pira de Segunda, en la banda derecha albaceteña. Curiosamente, Mané lo eligió para convertirse en el primer refuerzo del Euro-Alavés y, de paso, para vivir su segunda juventud, al menos hasta junio de este año. Y Geli se reconciliaba con la fortuna. En Dortmund no le traicionó la rodilla izquierda por la que le retiraban, tampoco la cabeza con la que remató. El balón le mostró su cara oscura. El Alavés le ofreció su gran oportunidad, pero el fútbol volvió a jugársela.