XESÚS VILAS
14 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hace una semana Ibarretxe entraba en Jaca entre gritos de terrorista y asesino. Ayer, 600.000 votos le respaldaron. El contraste es suficientemente revelador para creer que las urnas han decretado la continuidad. Los partidos estarían estafando al millón y medio de vascos que acudieron a votar si sólo entonan La vida sigue igual. Y lo primero es recuperar la frontera entre violencia y actividad política. Disolver esa línea para emparentar a todo el nacionalismo con el terrorismo es sembrar irresponsablemente una fractura que la sociedad vasca no ampara.