TENEMOS QUE REACCIONAR

La Voz

OPINIÓN

SUSO MOSQUERA SUEIRO

30 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En este primer 1º de Mayo del tercer milenio las palabras solidaridad, denuncia, compromiso y movilización siguen vivas, igual que en años anteriores. Solidaridad con los trabajadores de Sintel, entre los que figuran casi 200 gallegos, con los de Gea, Santa Bárbara y demás empresas importantes en crisis. Solidaridad también con los trabajadores inmigrantes, con los parados y con los que sufren los contratos en precario. Solidaridad con las 160 familias que desde enero del 2000 están de luto en Galicia por un familiar muerto en accidente de trabajo. Solidaridad con todos los que han visto reducido el poder adquisitivo de sus salarios, con los ganaderos, los marineros y con los 400.000 gallegos sin un horizonte laboral claro, bien sea por estar en paro o por tener contratos en precario. Denuncia de una política económica y laboral que es lesiva para los trabajadores. Crece la economía, suben las ganancias de las empresas y de los bancos, pero los salarios pierden poder adquisitivo, disminuyen las rentas del trabajo y ganan terreno las rentas del capital. Además, quieren imponernos una reforma laboral con la que se pretende disponer de mano de obra sumisa y mal pagada y un despido aún más fácil y barato. También pretenden quebrar la capacidad de la negociación colectiva suprimiendo el valor de ley que tienen los convenios. En el ámbito de la Seguridad Social, se busca reducir el sistema público y extender el complementario de carácter privado y una mayor participación del asegurado en el gasto farmacéutico. También se pretende ampliar la edad de jubilación, así como aumentar los años de cotización para tener derecho a una pensión y reducir su cuantía en un futuro inmediato. Estamos ante una reforma en profundidad y en varios frentes, todos importantes, que puede dejar pequeña a la llevada a cabo en Inglaterra por Margaret Thatcher. Los sindicatos tenemos que reaccionar con contundencia. A partir de este 1º de Mayo será necesario redoblar nuestro esfuerzo de información y movilización, ya que la gran mayoría de los trabajadores desconocen por completo aún lo que se nos avecina. Los sindicatos tenemos que dialogar y negociar, pero sin un grado suficiente y razonable de presión estamos desarmados y a merced del Gobierno y la patronal. La huelga general parece a estas alturas la única salida para poner freno al profundo deterioro de la situación laboral.