ROBERTO L. BLANCO VALDÉS
28 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Tengo estado con Felipe muchas veces». Eso dijo el alcalde coruñés a los miles de entusiastas que habían acudido a escucharlo, y a escuchar al todavía presidente, en el pabellón de Riazor. Porque Paco Vázquez, supuestamente el más antigalleguista de los militantes socialistas, habla gallego mejor que cualquiera de los dirigentes del PSdeG, y dice tengo venido y tengo estado con un acentazo que nuestro entrañable Chichi Campos clavó en una de sus viñetas más desternillantes. Alguien pregunta al regidor: «¿En qué quedamos? ¿Coruña ou A Cruña?». Y el regidor responde raudo: «La Curuña, chaval». Ese es Paco. El único gallego, con Augusto Assía, que ha obtenido el título de sir, pero un sir que conecta en su registro populista, como casi ninguno en su partido, con los votantes socialistas coruñeses de Elviña o de las rondas, los vigueses de Bouzas o de Coia, o los santiagueses de Conxo y Vista Alegre. Y es que Vázquez tiene una rara y excepcional habilidad para resultar cercano al pueblo pueblo pese a su aspecto de potentado millonetis, que da figura a medio camino entre abad mitrado medieval y uno de esos pillos caraduras que han llevado al cine Mastroianni o Alberto Sordi. Una combinación difícilmente repetible que lo ha convertido en el político mejor valorado de Galicia. Es cierto, claro, que Vázquez resulta al tiempo un adversario feroz, que no sabe dar cuartel y que ha demostrado ser capaz no sólo de bailar el tango en un ladrillo, sino también de moverse a lo largo y ancho del salón y cambiar, llegado el caso, de pareja, dando la sensación de que quien cambia de verdad es su pareja. Sus últimas evoluciones por la pista del PSOE han vuelto a demostrarlo: Paco se manifiesta ahora como un touriñista leal y un convencido zapaterista, dispuesto a empujar a su partido, no al precipio al que parecía querer llevarlo hace unos meses, sino hacia la victoria final sobre populares y bloquistas. ¡No está nada mal para un militante sobre el que hace algunos meses pendía una seria amenaza de expulsión! ¿Cuánto durará este nuevo ciclo de amor entre Paco Vázquez y la dirección de su partido? Es difícil de decir. Mucho más, en todo caso, que constatar dos evidencias: la de que ganar, aun con Vázquez, no le será fácil a Touriño y a los suyos; y la de que hacerlo sin él es sencillamente una quimera. Todo el mundo lo sabe dentro y fuera del PSdeG: salvo esos tontos sectarios que hay en todos los partidos.