CARLOS GARCÍA BAYÓN MERIDIANO DE ACTUALIDAD
24 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hay noches como la que acabo de pasar en que no se pegan los ojos ni con engrudo, ni siquiera contando ovejitas bucólicas. Entonces aconsejan echar mano de los consuelos que se disponen en la mesita de noche. Dicho y hecho. Me sale Zadig, el sarcástico cuento de Voltaire. Habla de que en tiempos del rey Moabdar había en Babilonia un joven llamado Zadig que tenía el ojo izquierdo herido. Llegó de Menfis para curarle el famoso Hermes. Lo vio y sentenció: «Le hubiese curado si fuese el ojo derecho, pero el izquierdo...». Al llegar a este paraje me solivianté y erguí de la cama con el camisón flotando de ira. ¡Jo!, ¿qué tiene el ojo izquierdo para que el doctor se niegue a devolverle la salud? He leído también, pero en el mismísimo Aristóteles, que el atún es chosco del ojo izquierdo como si se lo hubiesen estirpado como anatema y arrojado a un mulador. ¿Qué pasa en Constantinopla con estas violencias y exclusivismos? ¿Acaso el Paraíso es sólo para angelitos con el ojo diestro en funciones? Pues, todo esto me huele a contubernio y trampa y, o nos salvamos todos o todos nos vamos a la puñeta. Conviene dejarlo bien claro y si no está claro que lo aclaren los obispos reunidos en cónclave. Aunque parece que los obispos jamás se mojan aclarando aclaraciones excepto si hay que exigir a los poderes públicos aumento de sueldo. ¿Es que no tienen derecho al buen pezón de una cachonda teta? Cantaba Martín Fierro: «Cuando veas a otro ganar / a estorbarlo no te metas, / cada lechón con su teta / es el modo de mamar». Claro que esto no es teología, pero no hay teología sin una nómina elocuente. Respeto, pues, para los sínodos episcopales y sus aclaraciones. Y para los choscos del ojo izquierdo.