ANDRÉS ABERASTURI
20 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Tiene el PSOE demasiados frentes abiertos y no pocas contradicciones. Tal vez sea tiempo de pararse un momento y tratar de clarificar posturas, aunar esfuerzos y no tirar cada uno de un carro porque así no hay quien haga oposición, y si no hay oposición, no hay democracia. Anda el partido de Ferraz como desengañado de las reformas laborales -y hace bien- pero no sé si con sus influencias o no, el caso es que la unidad sindical se ha ido al garete por culpa de las pensiones. Y eso es grave, tan grave como que UGT se convierta en el sindicato del PSOE o el PSOE quiera volver a ser el partido de la UGT. Esos tiempos ya no deberían volver. Anda el partido de Ferraz con la resaca del Plan Hidrológico y los barones levantiscos cuando desde Madrid no se descarta un futuro gobierno de Euskadi con el PNV incluido y hasta se aboga para que la Junta Electoral haga la vista gorda en el contencioso con el PNV-EA. Todo sería lógico si no fuera justo lo contrario a lo que dice la gente del PSE, que es la que se la está jugando y que no quiere ni oír hablar de alianzas con los que hoy les niegan el pan, la sal y los escoltas. Anda Zapatero anunciando que en cuanto pille poder se cargará la anunciada reforma universitaria para volver ¿a qué?, ¿a ese invento impresentable que era la selectividad? Bien está criticar algo si no gusta, pero conviene ofrecer alternativas que no sean más de lo mismo.