GONZALO PARENTE
10 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los indicios de la privatización del grupo Izar, cuya joya de la corona es Bazán, ha levantado expectativas, esperanzas y temores que merecen una reflexión. Si se tuviera que comparar el nivel tecnológico que en el campo de la construcción naval ha alcanzado a lo largo de la Historia una empresa española, tendríamos que recurrir a la expresión que un almirante me manifestó hace varios años: «La Empresa Nacional Bazán es nuestro Cabo Cañaveral». Efectivamente, la experiencia de la antigua constructora naval ha servido para recibir modernos y arriesgados diseños de buques de guerra. Así, en los astilleros ferrolanos se han construido dos portaviones, constituyendo una primicia el encargo de este tipo de buque para una nación extranjera (en este caso la asiática Tailandia). Las fragatas F-100 que actualmente se construyen para la Armada española son de una tecnología punta que será capaz de embarcar el sistema de defensa antimisil de patente norteamericana Aegis. Este sistema aportará a la defensa nacional española una garantía de protección contra misiles que puedan amenazar el territorio español. Pero quizá el éxito más importante que recientemente ha asumido la antigua Empresa Nacional Bazán, hoy rebautizada como Izar, es el haber conseguido un contrato para la construcción de cinco fragatas por encargo del Gobierno de Noruega. Esta operación, que asegura carga de trabajo para los astilleros ferrolanos durante mucho tiempo, tuvo como contricantes a astilleros británicos y alemanes, que fueron vencidos por las condiciones de eficacia y seguridad de los españoles. No obstante, hay que reconocer que en este contrato van incluidos numerosos equipos de alta tecnología norteamericana. En tiempos de globalización, no debe sorprendernos que una empresa puntera como la multinacional estadounidense General Dynamics ponga los ojos en los astilleros españoles. Personalmente, creo que sería un beneficio por la inyección de tecnología que supondría para los técnicos que trabajan en Izar. Pero ojo, el Gobierno español debe responder con un contrato en el cual se tomen todas las garantías posibles. No olvidemos el refrán inglés: People gives nothing for nothing (La gente no da nada por nada).