INAUGURADA LA ERA «POST-MARRUECOS»

La Voz

OPINIÓN

DOMINGOS SAMPEDRO

23 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El nuevo fracaso cosechado por la Comisión Europea en la negociación del acuerdo de pesca con Marruecos ha marcado un punto de inflexión en las conversaciones con el país magrebí. Bruselas es consciente de que a Rabat no le interesa lo que puede ofrecerle a cambio de este convenio y, tras cumplir un año y medio de amarre forzoso, los armadores -y todos los que aún albergaban esperanzas- también empiezan a convencerse de que el sector pesquero gallego tiene que inaugurar sin demora la era post-Marruecos. Desde finales de 1999, Marruecos está viviendo -porque así lo ha querido tras hacer sus cábalas- sin la compensación financiera de 125 millones de euros (20.800 millones de pesetas) que le pagaba la UE por dejar que 450 barcos extranjeros faenaran en sus aguas. Y sin ese dinero, los marroquíes están más contentos. No hay que olvidar que el acuerdo pesquero es tan popular en las calles de Marruecos como el Barça o el defensa central marroquí Naybet, del Deportivo. Y al igual que hace con la Liga de fútbol española, la ciudadanía sigue la negociación pesquera como si se tratara de un partido en el que sólo uno puede ganar. Y el plantel marroquí, que juega en casa, tiene el deber moral de alzarse con la victoria para brindársela a un pueblo que, la verdad, no recibe demasiadas alegrías. Sería como si el Numancia derrotara severamente al Manchester United. Por eso ¿qué significan los 90 millones de euros que podría ganar ahora Rabat cuando está en juego el orgullo nacional? En el contencioso pesquero -sobre todo desde la óptica marroquí- apenas importa ya el dinero que se pueder esfumar, que al fin y al cabo únicamente equivale a 30 kilómetros de una autovía gallega. Al bienestar del país, y a todos los que se quieran apuntar a él, le interesa más que nunca echar fuera de sus aguas «a los españoles», aunque sin humillarlos. De esta circunstancia se han dado cuenta algunos armadores gallegos, y por eso empezaron a tomar posiciones en puertos como Agadir o Tan-Tan para seguir faenando en el banco sahariano bajo nuevas fórmulas. El sector pesquero, si sabe moverse, puede zafarse, como ha resistido al desalojo de Namibia o de Terranova.