BUQUES GASEROS Y «RADIACTIVOS»

La Voz

OPINIÓN

MANUEL-LUIS CASALDERREY RINCÓN ABIERTO

27 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace unas fechas los ecologistas montaron el número intentando impedir la salida del buque Pacific Pintail cargado con sustancias radiactivas y luego alertaron de su paso frente a las costas gallegas, creando una alarma injustificada (a la que ya me he referido en otras ocasiones) y que salió en primera página durante dos días. Los transportes de sustancias radiactivas son de los más seguros, como lo demuestra el hecho de la práctica ausencia de incidentes en los mismos. Los barcos están acondicionados especialmente para impedir su hundimiento y las sustancias radiactivas que transportan van aisladas de tal modo que, aunque el barco naufragase, la carga se mantendría hermética y sin posibilidad de radiar al exterior. Además el barco pasaría a 200 millas de las costas gallegas, (unos 360 kilómetros de distancia), con lo cual los efectos de la radiación, aunque fallasen todos los mecanismos, serían mínimos. Por lo tanto, el aviso del paso del barco radiactivo es una acción alarmista injustificada. Sin embargo los ecologistas no han avisado del paso del barco gasero Ramdame Abane, cargado de gas natural, que estuvo a punto de provocar una catástrofe en las costas gallegas, si no lo hubiesen impedido los eficaces servicios de salvamento marítimo. El gas natural, constituido fundamentalmente por metano, explota con facilidad en cuanto salta una chispa. La cantidad encerrada en las bodegas del barco gasero (55.000 toneladas), provocaría una detonación de grandes dimensiones que eliminaría la vida acuática en la zona y, si se produjese en la costa, podría tener consecuencias fatales para la población cercana. Lo mismo ocurre cuando pasan petroleros, que llevan en sus entrañas un elevado número de toneladas de petróleo. En caso de embarrancamiento provocan un desastre ecológico de funestas consecuencias, como hemos comprobado en vivo y en directo en las costas de Galicia (Urquiola, Mar Egeo, etcétera). Incluso, sin ser petrolero, el derrame del gasóleo encerrado en los tanques de combustible puede ser suficiente para provocar una catástrofe, como está ocurriendo con el Jessica, embarrancado en las islas Galápagos. Alertas Como ya les he dicho en otra ocasión, los ecologistas prestarían un mayor servicio a la comunidad si alertasen del paso de buques gaseros y petroleros, más peligrosos, que del tránsito de barcos con desechos radiactivos. También podrían ejercer presiones para que los gobiernos construyan una extensa red de gasoductos y oleoductos que disminuyesen drásticamente el tránsito de buques gaseros y petroleros.