Maximino Zumalave, director de orquesta
29 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Maximino Zumalave se inició en el mundo de la música a los siete años. En su juventud compaginó su gran pasión con los estudios de Biología. Amante de las artes, este director de orquesta contempla el siglo que nos deja a caballo entre la nostalgia y la esperanza. -¿A qué le suena lo del nuevo milenio? -Observo los nuevos tiempos con esperanza de que la cultura juegue un papel importante en la vida de la sociedad. Creo que es necesario llegar al convencimiento de que las artes y la música aportan algo decisivo para el enriquecimiento de todos los ciudadanos. -Hay quien advierte que las nuevas tecnologías amenazan la cultura... -El ser humano siempre ha tenido miedo a todo lo desconocido, a la transformación. La innovación es un instrumento que tiene que estar al servicio de otros fines, no es un fin en sí mismo. Debe constituir un vehículo de difusión de los valores culturales y educativos. Los niños deben leer, escuchar música y amar la naturaleza. La forma en que lo que hagan es indiferente. Lo importante es el contenido. Un chaval puede leer un libro en Internet o en soporte impreso. -¿Qué música seleccionaría del siglo que termina? -En lo que concierne a Galicia, yo haría un balance muy positivo de la última década. Ha habido grandes cambios estructurales en la música por la presencia de las dos orquestas, las de Santiago y A Coruña. En un apartado más genérico, considero que el siglo XX deja un gran acervo musical, un legado de muy diferentes estéticas. El filtro del tiempo ha seleccionado las obras de grandes autores. Ahí están las obras de compositores como Stravinsky o Alban Berg. Y podría citar a muchos otros. Lo que ocurre es que el paso del tiempo hace que muchas piezas que en su día parecieron modernas se consideren ahora como auténticos clásicos.