ARTURO LEZCANO
21 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Autonomía de las autonomías y sólo autonomía. España de sincretismos milenarios, tres culturas, tres religiones monoteístas, tres continentes, el católico y los evangelizados a tajo de espada, o sea, de empuñadura en cruz, nuestro Dios y la verdad. Ya dice Pérez Dumas Reverte que ni siquiera los romanos, pues en el imperio hispánico no se ponía el sol, precursores de la globalización, aunque, la antiespaña en contra, se puso en Flandes. Envidias. ¿Vamos a renunciar a la Historia mayúscula por egocentrismos minúsculos? Nosotros los primeros escribimos esto en cristiano, porque no hacerlo significaría sectarismo, revanchismo, amenaza totalitaria, imposición antidemocrática. Si el «régimen anterior» prohibía el gallego, el Estado de las Autonomías no puede pretender darle la vuelta a la coacción. Sería un argumento impecable, si no fuese una falacia sospechosa. Nadie manda mucho donde a lo sumo administra más o menos bien una concesión más o menos autónoma. Algunos insisten en que las comunidades españolas tienen mayores competencias que los estados federales, como si éstos fuesen peligrosos focos de disolución extremista. Por ejemplo, ya por Dios, Estados Unidos, Alemania Federal, Bélgica, la Confederación Helvética. Estremecedores bastiones de la Europa «roja» o, como ahora se miente con deliberación, «fascista», dándole la vuelta al calcetín usado. Antes del oportunismo político entre II Guerra y Guerra Fría -trampa teorética de incautos pequeños nacionalistas no stalinistas sin embargo-, el auroral nacionalismo gallego pensaba ya en Suiza. Una referencia, si no empieza a fallarnos la memoria, considerada también más de una vez por el actual presidente de la Xunta. Por ahí va el camino del «hecho diferencial», con las cuatro lenguas reales de este Estado oficiales las cuatro. Es decir, un federalismo «asimétrico», el que conviene -con todos los perdones- a un Estado ya siempre democrático, constitucionalista, pero no cautivo de un texto por consenso posibilista hace un cuarto de siglo.