OFERTA Y DEMANDA UNIVERSITARIA Serafín Lorenzo, redactor de La Voz
06 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Las aulas gallegas se quedan sin alumnos. Los pupitres de enseñanza primaria y secundaria se despueblan desde hace una década a razón de 15.000 escolares menos cada curso. Los efectos de esta brutal dinámica derivada de la baja natalidad llegan ahora a la universidad. Después de un período de esplendor y extraordinario crecimiento impulsado por la segregación de las universidades de A Coruña y Vigo, el Sistema Universitario Gallego alcanza una madurez en la que el objetivo ya no es acumular alumnos sino garantizar la calidad en la docencia y en la investigación. Éste debe ser el horizonte de la enseñanza superior en una comunidad en la que, por vez primera en su historia, tiene uno de los censos universitarios más importantes de España. Uno de cada tres jóvenes gallegos de entre 18 y 25 años es universitario. El potencial que esto supone ridiculiza la capacidad industrial de Galicia. Pero ese potencial no puede malograrse. No es de recibo que más de 10.000 alumnos abandonen o cambien de carrera cada año. Tampoco que los niveles de calidad de algunas universidades gallegas sean ínfimos. Todo esto puede corregirse, comenzando por ajustar oferta y demanda. En un país en pleno declive demográfico, el reto ya no puede ser el número de alumnos, sino la calidad de su formación.