CÓMO PREPARARSE PARA UNA CRISIS ECONÓMICA

La Voz

OPINIÓN

MANUEL V. SOLA Más paro y más crisis

05 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Eche menos gasolina al coche, haga la pelota a su jefe para mantener el empleo, espere un par de años para tener un hijo, vea más televisión y coma fuera sólo como invitado. Gaste menos y ahorre más. Sería fácil afrontar una crisis económica suave, como la que predicen los expertos, si no fuera porque nadie es capaz de pronosticar el tamaño y la duración de una recesión. Entre otras cosas, porque lo último que hará un gurú o un ministro de Economía es reconocer la llegada de una crisis. Lo más sencillo es engañar a la gente o mantenerla en la inopia. Lo peor, pedirle que consuma menos, porque la economía de mercado se basa en el consumo y la reducción del gasto sí genera automáticamente una crisis. Nadie, por lo tanto, va a decirle a las familias que no inviertan en una vivienda, que dejen de comprar coche nuevo o que gasten menos calefacción. Y, lamentablemente, sólo una minoría presta atención a la subida de tipos de interés, a la caída del euro, al ascenso de la inflación, o al aumento del desempleo, salvo que tenga el problema en casa. Pero eso es exactamente lo que está pasando. ¿Saben qué es lo que más preocupa a los gallegos de la actual crisis? Según la encuesta de Sondaxe que ayer publicó este diario, que la gasolina es más cara. ¿Por qué? Porque es lo que cada uno nota inmediatamente en su bolsillo. La sociedad en general cree estar dotada de gobernantes, empresarios e instituciones para que detecten y les avisen de estas cosas. Los consumidores son inocentes, pero nada tontos. Dejan de gastar cuando suben los precios y no los salarios, tienen hijos cuando vislumbran un horizonte de empleo estable y compran viviendas o automóviles cuando consiguen créditos baratos. Pero nunca se percibe bien el comienzo de una crisis económica. La encuesta de Sondaxe revela que hoy la mitad de los gallegos siente la crisis. La otra mitad, no. Los ministros pueden engañar y los analistas, errar sus predicciones. La gente no se equivoca. La mitad de los gallegos viven este año peor que el pasado y la otra mitad ya ha empezado a reducir su consumo.