UNA MÁQUINA PERFECTA

La Voz

OPINIÓN

JORGE ESCOHOTADO EL PERSONAJE: MICHAEL SCHUMACHER

08 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Dicen que los arios son gente de ideas fijas y cabeza cuadrada, que en el trabajo nunca se permiten perder un minuto y que su espíritu para la guerra es verdaderamente singular. Ayer, con el triunfo de Michael Schumacher en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1, estas tesis parecen confirmarse. El teutón ha cumplido a la perfección con todos estos tópicos y ha dado a los dirigentes de Ferrari, posiblemente, la mayor alegría de su vida al ganar un título que se le escapaba desde 1979. La historia de Schumacher es un alarde de vehemencia por cumplir unos objetivos. Cuando obtuvo dos campeonatos del mundo con el equipo Benneton-Ford en los años 1994 y 1995, nadie imaginaba que iba a cambiar un equipo en el que ganaba por el mítico nombre de Ferrari. Fue acusado de dinerómano (su ficha pasó a ser de 6.000 millones de pesetas anuales), pero lo que Schumacher quería demostrar es que era el mejor piloto vivo desde los tiempos de Senna y Prost. El alemán comenzó corriendo con los karts de su padre a los cuatro años, y su ascenso fue imparable. Schumacher nació para la guerra, y ayer fue condecorado por tercera vez.