CENSURAS, ¿PARA QUÉ?

La Voz

OPINIÓN

ROBERTO L. BLANCO VALDÉS

03 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Qué es eso de las mociones de censura? ¿Cuál la razón que explica su existencia? ¿Por qué las han presentado el PP y el PSE? ¿Tiene razón el lehendakari al considerarlas absolutamente inútiles? No se crean que son estas cuestiones que sólo pueden entender los que saben del asunto, pues no lo son: vean, si no, lo sencillo que resulta explicar lo que algunos presentan como extraordinariamente complicado. El régimen parlamentario _aquél en el que el parlamento elige al presidente del gobierno_ se basa en un principio nerval, que lo define: el de que el presidente designado debe contar permanentemente con el apoyo de la mayoría de los miembros de la Cámara, pues sólo así puede gobernar. Cuando tal mayoría deja de existir _porque se rompe el partido del gobierno o la coalición que lo sostiene_ sólo dos salidas pueden evitar la ingobernabilidad: bien que el parlamento conforme una mayoría alternativa y, tras una moción de censura constructiva (con candidato alternativo) elija a un nuevo presidente; o bien que el presidente disuelva el parlamento y convoque elecciones. La actual situación del País Vasco responde pe por pa al esquema que acaba de apuntarse: Ibarretxe fue elegido en su día lehendakari con los votos de la mayoría absoluta de los 75 diputados del parlamento de Vitoria (21 del PNV, 6 EA y 14 de EH), pero la retirada de estos últimos ha dejado al gobierno en minoría. Así las cosas, Ibarretxe no sólo dispone ahora de menos diputados de los que suman los partidos de la oposición no nacionalista (27 frente a 32), sino que carece, además, de cualquier posibilidad de conformar una mayoría diferente a la que ha dejado de tener, a consecuencia de su ciego apoyo a la política suicida de la dirección de su partido. En esta coyuntura surgen las mociones de censura del PP y del PSE. Es cierto como afirma el lehendakari _quien sólo acierta aquí_ que sus firmantes no tienen posibilidad de que se aprueben, pues aunque el PP y el PSE se apoyen mutuamente, como parece muy probable, no sumarán la mayoría absoluta (38 diputados) que exige la censura. Pero no es menos cierto que sólo a través de las mociones presentadas, que supondrán dos estrepitosas derrotas parlamentarias del gobierno en el plazo de unas horas, parece ya posible forzar a Ibarretxe a adoptar la única decisión que hoy concuerda con la dignidad y la cordura: la de convocar de inmediato elecciones autonómicas.