MENOS MAL QUE NOS QUEDA EL CONGRESO

La Voz

OPINIÓN

LUIS VILLAMOR

26 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Y la paz llegó de la mano del Congreso de los Diputados, tangente imprescindible, fuerza de pacificación, para que los parlamentarios gallegos, unos y otros, cerrasen filas contra el terrorismo en el Parlamento. Siguieron todos el guión de las Cortes y lo que la víspera eran diferencias insalvables, distancias siderales y encerronas en clave de resolución de Estrasburgo, se convirtieron en puro fuego de artificio de la mano de los portavoces galaicos. El PP se había propuesto meter al BNG en una encerrona y traer la declaración contra el terrorismo de Estrasburgo al Parlamento, pero acabó por guardársela en el bolsillo para mejor ocasión. ¿Por qué? Porque el BNG cambio el guión y tomó la iniciativa al presentar su propia declaración institucional, que no era otra que la que suscribieron en el Congreso recientemente todas las fuerzas políticas de la Cámara. No hubo más debate. Todos dijeron amén. Pero qué tenía la declaración de Estrasburgo, esa que pudorosamente Camilo Nogueira no firmó, seguramente más por estrechez de cintura que porque el texto presentase aristas insalvables para un nacionalista democrático. Como hizo CiU, el BNG perdió aquel día una ocasión para marcar la diferencia en Europa. Los catalanes no se dejaron arrastrar por la dinámica peneuvista y procedieron a su modo, pero suscribiendo el texto contra ETA. El escollo era el apartado segundo del comunicado presentado por PP, PSOE e IU en la cámara europea, en el que, textualmente, se rechaza «todo diálogo con quienes ejecutan, inducen, amparan, justifican o toleran actos terroristas de cualquier naturaleza». ¿Atenta esto contra todo el nacionalismo? Se puede votar a favor de esta iniciativa en Estrasburgo y, al unísono, mostrarse convencido de que no hay que satanizar al PNV en Euskadi, porque tiene que jugar un papel clave en la pacificación y normalización de la vida política vasca. Pero es casi tanto como hablar de elecciones, aunque, bien mirado, no es acaso de votos de lo que también estamos hablando.