EL REGRESO DE UN MALDITO

La Voz

OPINIÓN

ÁLVARO FRIERA EL PERSONAJE / SERGI BRUGUERA

06 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos angustiosos años después de su última victoria, Sergi Bruguera, el único español que ha ganado por dos veces Roland Garros (1993 y 1994), volvió ayer a vencer en un torneo del circuito ATP. Su triunfo en El Espinar podría ser el principio de una resurrección largamente esperada, pero la historia reciente del jugador catalán sólo invita a apostar por la cautela. Y es que Bruguera se ha convertido en una nebulosa de lo que fue. De rey de la tierra batida a tenista vulgar que deambulaba por el circuito en busca de invitaciones para el Grand Slam. «Estoy quemado hasta para pensar», dijo en su momento más bajo, cuando fue eliminado en primera ronda en su adorado París. Después de aquello, llegó la catarsis. Bruguera, hastiado de la presión de su padre y entrenador Luis, golpeado por las lesiones y perdido habitualmente en la noche barcelonesa, decidió colgar temporalmente la raqueta. Era octubre de 1998 y, para cuando regresó el año pasado, había descendido a los infiernos del ránking, más allá del puesto 300. Ahora, la recuperación parece más verosímil. Sería una victoria moral fabulosa para un hombre condenado por la mala suerte.