LA MARCHA DE LA MADERA AFRICANA ILEGAL

La Voz

OPINIÓN

MIGUEL ÁNGEL SOTO

03 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Madera africana y amazónica arriba casi semanalmente a los puertos de Ferrol, A Coruña, Vilagarcía, Marín y Vigo para nutrir la industria de transformación de carpintería exterior e interior de Galicia. Miles de metros cúbicos de sapelly, iroko, samba, okumé y jatoba son desembarcados, exportados, transformados o consumidos en esta tierra sin que hasta ahora se haya producido un debate serio sobre el papel que el sector empresarial y los consumidores tenemos en la deforestación y pobreza crónica de los países de origen de la madera tropical. En el caso de África, los países de origen de la madera que consumimos están marcados por el subdesarrollo, el endeudamiento económico, los conflictos bélicos, la falta de tradición democrática, la debilidad de los estados, la corrupción política, las violaciones de los derechos humanos o el sida. Un continente donde, como ha reconocido recientemente Naciones Unidas, no disminuirá la pobreza durante la próxima década. Y ello a pesar de que millones de metros cúbicos de madera tropical, ingentes cantidades de petróleo y codiciados kilos de diamantes saldrán rumbo a países opulentos del norte. España fue en 1997 el primer mercado europeo de madera aserrada procedente de África. Entre los países proveedores destaca Camerún, con un 50% del total de las importaciones españolas. El gobierno de este país lleva realizando serios esfuerzos para mejorar la gestión de sus recursos forestales desde 1994, año en que aprobó su ley forestal. Pero un buen número de empresas europeas, libanesas y asiáticas siguen la tradición postcolonial de expoliar los recursos naturales a precio de saldo. Las inspecciones del gobierno en las concesiones otorgadas a estas empresas en 1997 ha revelado cuáles han hecho caso omiso de la ley y han seguido explotando sus bosques de manera anárquica, ilegal e insostenible, muchas veces fuera de los límites autorizados. Sin embargo, madera de estas empresas, las menos comprometidas con la gestión sostenible, sigue siendo comprada por los importadores y transformadores españoles. Precisamente, a bordo del buque Ranger I viajaba una partida de troncos y madera aserrada de una de estas empresas, la libanesa SFH (Société Forestière Hazim), en el momento que el MV Greenpeace comenzó su acción de protesta el pasado 13 de julio en la ría de Vilagarcía de Arousa. Madera procedente de la destrucción de los bosques de Camerún presente con total impunidad en el mercado español. Al contrario de lo que se está haciendo, el sector importador y de transformación de la madera en España debería ser el primer interesado en apoyar a las empresas que intentan hacer una gestión sostenible en África tropical.