¿ES TAN DIFÍCIL DEJAR DE FUMAR?

La Voz

OPINIÓN

EL DEBATE Un fumador que desee dejar el pitillo en las unidades de tabaquismo de los hospitales españoles tiene que esperar hasta dos años para ser atendido. Además del personal insuficiente, los departamentos tienen el hándicap de las dificultades que entraña lograr que un tabacodependiente deje de fumar. ¿Pero es tan difícil?

18 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

A FAVOR
Alberto Berguer, médico
ES DIFÍCIL PORQUE CREA DEPENDENCIA
Dejar de fumar es difícil y lo es sencillamente porque el tabaco, como todas las drogas, cuando se incorpora a nuestro organismo crea dependencia; además entrar en este vicio ha sido fácil y su consumo durante años no ha generado rechazo social. Hoy en día estamos en otra onda, pero la capacidad de dejar este vicio se relaciona con el grado de dependencia y la voluntad de cada uno, potenciada por nuestros miedos o las actitudes responsables ante nuestra salud. Mark Twain no lo entendió así y muriendo en el hospital de una afección pulmonar, pedía un cigarrillo repitiendo: «dejar de fumar es fácil, yo lo he hecho muchas veces».

EN CONTRA
Moncho Alpuente, escritor
COMPULSIVAMENTE FÁCIL
«Dejar de fumar es lo más fácil que existe en el mundo, yo he dejado de fumar al menos doscientas veces» podríamos decir muchos fumadores parafraseando al viejo Mark Twain al que sus familiares llegaron a construir un pabellón en el jardín para que echara el humo y escribiera a su gusto. Digan lo que digan, no mata el tabaco, sino el abuso del tabaco. Vivimos en una sociedad acelerada en la que todo se hace compulsivamente: se fuma, se bebe, se come, se vive y se mata compulsivamente. Dejar de fumar, o dejar de hacerlo compulsivamente, es muy fácil, tan fácil como cambiar de vida, de sociedad, de mundo y, sobre todo, de ritmo.