LOIS BLANCO
13 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Podrían los gallegos mayores de 18 años aplaudir a rabiar a Fraga, Cuiña, Álvarez Cascos y a los demás políticos que les van a traer el tren de alta velocidad. Pero son tantas las interrogantes y tal el espesor de la demagogia que se vertió sobre el ferrocarril en los últimos años que aplaudir ahora sería tan inoportuno como poñer o carro antes cos bois. Ya habrá tiempo para enrojecer las manos si, finalmente, Cascos aparece en Galicia a finales de año con la estilográfica en ristre para estampar su firma en un convenio que promete fechas e inversiones multimillonarias. Por el momento, admítase el oportunismo de anunciar un convenio que se rubricaría a menos de un año de las elecciones autonómicas. Y admítase también que el PP de Galicia necesitaba de una apuesta de su Gobierno amigo por el ferrocarril, porque fueron los populares los que convirtieron la guerra del tren en la madre de todas las batallas desde _hay que hacer memoria histórica_ el año 1995.