Y DIOS CREÓ A LOS RACISTAS

La Voz

OPINIÓN

DAVID SAAVEDRA EL PERSONAJE

17 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

BB ya no es el símbolo de Francia. Ahora sólo quiere ser la encarnación de esa minoría mezquina que vota a la ultraderecha de Le Pen y no ve con simpatía a los que vienen de fuera. Este tipo de polémicas nunca han sido ajenas a la figura de Brigitte Bardot (París, 1934), una Lolita iniciada en el mundo del espectáculo a los 15 años gracias a unas fotos en la revista Elle. Dos años después se liaba con el siempre hábil Roger Vadim. Los padres de la inocente Brigitte, escandalizados, prohibieron su matrimonio, que se consumó así que la rubia nínfula alcanzó la mayoría de edad. Su primer esposo la convirtió en icono erótico de la Francia de la posguerra poco antes de que la nouvelle vague pusiera de moda los peinados à la garçon y condenase la ligereza. Tras abandonar el cine en 1974, casarse cuatro veces y tener otros tantos intentos de suicidio, la moderna BB se ha caracterizado por su estrafalario activismo en defensa de los animales. En 1989, un vecino la acusó de castrar a su burro y, cuatro años después, el Papa le dijo que era mejor destinar el dinero a alimentar personas.